TECNOPHILIA” ¿Ser o no ser?

Si nos remontamos a los orígenes etimológicos del término híbrido tecnophilia nos encontraremos con dos términos griegos tejné y filía. El primero los griegos lo usaban para referirse a los artesanos y artistas, el segundo significa amistad.

¿Amigos del arte? Curiosamente  de tejné deriva el término tecnología, con la misma raíz que técnica. Reformulemos la pregunta: ¿Amigos del arte y la tecnología? O  ¿amigos de un arte tecnológico  y sintáctico?

El concepto  de amistad griego tenía que ver mucho con la intimidad. Tecnophilia= intimidad con la tecnología. ¿Y no es acaso esta situación reflejada en la cotidianeidad con visos de aristas y pinchos que minan  el contacto tú a tú con el otro y que sin embargo paradójicamente proporcionan el contacto tú a tú con ese mismo otro?

El entramado social se teje día a día con la interdisciplinariedad de las vanguardias artísticas de las tendencias tecnológicas y las ciencias contemporáneas. “La  tecnología se ha convertido en un medio posible para un arte posible” (Marchán Fiz, Simón 2009: 139)

Esta muestra cuyo disparador fue  Un mundo feliz de Aldous Huxley, novela que presenta un mundo tecnologizado sin problemas, sin inseguridad, sin delitos, pero también sin arte, religión, ni filosofía  dialoga con el autor ¿Cómo se puede ser hombre  y vivir, sin realizar las actividades inherentes a su naturaleza?

Sergio Rosas, Rodrigo Barroso, Elizabeth Quevedo y Mauricio Lúquez  presentan una alternativa acertada: el diálogo. Desde la Cerámica, el Diseño,  el Textil y la Música con una mirada posaurática y contemporánea entablan relación con lo micro y lo macro científico y tecnológico con el arte y el diseño.

Lo contemporáneo reflejado  en la forma y en la intervención del espacio profundiza en la apertura de la obra y en la construcción que realiza el espectador constituyéndose éste en co-creador.

 Si el arte es el resultado de la reflexión de los artistas y su mirada sobre la realidad de su tiempo, el uso de nuevas tecnologías debe considerarse un instrumento más para la producción, inclusión en el circuito artístico, difusión de la obra y el mensaje, y no debe verse como un elemento intimidante y negativo.

El discurso subyacente apunta a la creación de nuevas formas de representación. El hecho artístico se hace presente, se patentiza y corporiza. El hecho artístico se hace diálogo, se hace instalación. No recurre a la mímesis, no representa algo a- relacional del contexto en que se vive, más bien dialoga con el espectador, con la tecnophilia, con el entorno, con su propio discurso.

Desde los distintos materiales duros y blandos se entabla un diálogo, una alternancia de opiniones en busca de un punto de encuentro. El fieltro, la arcilla y cerámica después, la gráfica, los sonidos no son más que la excusa, las herramientas, las palabras con las cuales se hilan las ideas que hacen referencia a una situación del hombre de hoy frente a los medios materiales y organizaciones estructurales que ponen en práctica los descubrimientos y aplicaciones científicas más recientes.

Desde  la mirada del arte en una situación específica latinoamericana, y sin considerarse transhumanistas, los artistas Sergio Rosas, Elizabeth Quevedo, Rodrigo Barroso y Mauricio Lúquez  requieren la mirada del espectador sobre su postura de sistemas, con una mediación ética.

Rodrigo Barroso proviene del campo del diseño Grafico un mundo que se desarrolla en mapa de bit e información que se traduce en imágenes. “El nivel de soporte físico- material se individualiza en las estructuras propias de la materia con la que se trabaja” (Marchán Fiz  2009: 142)

Elizabeth Quevedo se vale de técnicas artesanales (textiles) para la configuración de sus producciones artísticas metáforas de vida, las que hilvana con la tecnología, acentuando el contraste entre lo orgánico con organizaciones estructurales de las ciencias aplicadas.

En cuanto a Mauricio Lúquez su materia prima es el sonido. Desarrolla música experimental e improvisación.

Sergio Rosas,  vincula  en su proceso de producción cerámica la ciencia y la tecnología, Establece  con el espectador un punto de encuentro donde métodos técnicos, científicos y tecnológicos evocan una naturaleza artificial, inerte, desaprensiva, pero parte de la vida misma.

Tal vez el punto de encuentro de estos artistas sea el haber tenido en sus vidas, en algún momento de ella, un transcurso por el Grupo Interdisciplinario de Arte Periferia. Sin duda  alguna, el compromiso con el Arte y  la certeza de  que a través de lo que producimos podemos hacer un mundo mejor para nosotros y para los demás. ¿Utópico? Tal vez, pero vale la pena intentarlo.

 

                                                                                                                                                                                            Graciela Ramos