Conociendo al artista / Entrevista.
Fausto J. Alfonso.

Trabajo para mi Latinoamérica. En: Diario Los Andes. 9 de cada 10.  24 de octubre de 2003. pág.3C​



1.- ¿Cuándo considerás que un material es noble?
Cuando se constituye en un soporte de un mensaje sublime.

2.- ¿Para qué hacer una instalación?
Para llamar la atención de la gente sobre un problema social o ecológico o humano.

3.- ¿Por qué el arte debe ser un compromiso; y en todo caso, para con quién?
El artista es un trabajodor, la cuestión es saber y querer trabajar para alguien. Si el artista trabaja para el rey, se convierte en un bufón, si trabaja para el pueblo, en un trabajdor más. Un pincel sin cabeza no sabe para quien trabaja. Yo trabajo para mi latinoamerica.

4.- ¿Qué marco le pondrías a tu autorretrato?
Un marco efímero

5.- ¿Para quién no harías una obra a pedido?
Hay una larga lista de gente para la que no pienso trabajar, por ejemplo: los genocidas y los ladrones de guante blanco, creo que deberían pasar por la cárcel y pagar sus delitos. Es la única manera para que en este país  se construya una democracia social.

6.- ¿Cuándo sentiste que estabas perdiendo la perspectiva?
Bueno, se pierde muchas veces, lo importante es aprender. Tampoco se trata de tener toda la vida la misma,  conseguir  nueva s perspectivas es saludable, más entre nosotros que somos tan inmaduros para aceptar nuevos puntos de vista.

7.- ¿En qué color confías y con cual no te llevás bien?
En general me llevo bien con todos los colores, la paleta de alguna manera es infinita, con sus diferentes valores y vibraciones, el color que no me gusta para nada: el verde oliva.

8.- ¿Cuándo conviene quedarse en el molde?
Nunca, es una achicada que no conduce a nada.

9.- ¿Qué valor tiene hoy la palabra vanguardia?
Vanguardia sigue teniendo vigencia pero no tal como se entendió en la primera mitad del siglo XX. Hoy es inaceptable el carácter absoluto y único de una vanguardia, pero queda intacto el carácter proyectual y a futuro de la agrupación de los artistas. En América Latina las vanguardias  nos han dejado un inmenso legado, en esto   estamos de acuerdo con Jean Franco en su La cultura moderna en América Latina   donde  sostiene que para comprender  el arte en América debemos referirnos  también a las preocupaciones sociales y políticas de la que nació. En tanto que en Europa es legítimo estudiar el arte como una tradición centrada en sí misma en la que pueden surgir movimientos nuevos como solución a problemas puramente formales, resulta imposible en América Latina, en donde hasta los nombres de los movimientos difieren de los europeos. Modernismo, Nuevomundismo, Indigenismo definen actitudes sociales, mientras que cubismo, Impresionismo, Simbolismo aluden sólo a técnicas de expresión.

10.- ¿Por qué emociones pasás desde que se te ocurre la idea hasta tener el roducto acabado?
En realidad es una lucha entre el sentimiento de que lo que hago no tiene relación con la idea plática inicial, entonces la reflexión sobre al práctica adquiera una preponderancia fuerte. También es muy valioso discutir lo que estoy haciendo con la gente con que trabajo. En fin, el trabajo de creación no es tan misterioso, se me ocurre que cualquier persona que tiene que producir algo, siente lo mismo. Resumiendo podemos decir que el trabajo artístico  en América Latina  se identifica con las aspiraciones de  modernización de la cultura y  define una actitud social. Desde este punto de vista es necesario desatar el nudo de la creación con la estética fascista de la expresividad, continuar con el modernismo de la  crítica de la Institución Arte y del gusto antiburgués,  y sobre todo no tener miedo a la  experimentación de nuevos lenguajes y a  la búsqueda de formas de afirmación e identidad cultural.