Agua ¿Vida o Mercancía?

2004. Espacio Contemporáneo de Arte

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El Agua es una Metáfora de la Vida  por esto el Agua NO es una Mercancía. ( la Vida “no tiene precio”)

 Como dice Federico Revilla en su Diccionario de iconografía y simbología , probablemente el agua sea el más rico y positivo de los símbolos, ya que siempre se  resuelve en términos de vida. El agua es uno de los cuatro elementos en las cosmogonías tradicionales. Se le atribuye un carácter femenino, pasivo y fecundante. Este es el sentido de origen de la vida que encontramos tanto en  los mitos  fundadores de tradiciones, según los cuales brota la vida de las aguas, como en  las actuales hipótesis científicas, donde se relata el origen de las células primeras que vivieron en el agua.

Más tarde, de las capacidades del agua para limpiar, borrar manchas, fecundar, se ha deducido su carácter de símbolo de la purificación. Así sumergirse en el agua puede tener el significado de volver a los orígenes y el de limpiarse, el de purificarse. El agua conecta simbólicamente con la mujer, la luna, la inmortalidad y la serpiente en la tradición americana.

2. Existe hoy una importante controversia acerca del agua como “recurso natural”. Hace quinientos millones de años que la cantidad de agua es prácticamente constante. El 70% de la superficie de la Tierra está cubierta de agua: el 97.6% es salada y sólo el 2.4% es agua dulce. De este pequeño porcentaje, el 70% se destina a la irrigación, el 20% a la industria y únicamente un 10% al consumo humano. Pero sólo el 0.7% de este 10% es accesible de manera inmediata, el resto se encuentra en los acuíferos profundos, en los casquetes polares o en el interior de las selvas. La renovación de las aguas es del orden de 43.000 km3 anuales descargados en los ríos mientras que el consumo total se estima en 6.000 km3 por año. Hay mucha agua, pero está distribuida de manera desigual: el 60% se encuentra en 9 países mientras otros 80 sufren escasez. Poco menos de mil millones de personas consume el 86% del agua existente, mientras que para 1.400 millones de personas es insuficiente y para otros 2.000 millones no está tratada, lo que genera el 85% de sus enfermedades. Todos los países tienen aguas superficiales y subterráneas. Lamentablemente los proyectos hídricos están en manos de multinacionales norteamericanas y europeas con el apoyo e intervención como accionista, en la mayoría de los casos, del BANCO MUNDIAL, por lo tanto los intereses de la población no son tenidos en cuenta y tampoco el equilibrio ambiental, tan necesario para la vida humana, vegetal y animal, porque reiteramos: el agua potable es vista como una mercancía y no como un bien social.

3. La verdad del  capitalismo:  todo debe seguir  a la lógica de la ganancia. Si bien esto tiene un efecto paradójico, pues desata el desarrollo técnico y la expansión de los bienes y los servicios, la  pregunta  que se me ocurre desde  Nuestra América es ¿vale la pena?

El problema puede ser este: Si bien la producción circulación y consumo de bienes  es una consecuencia directa de la permanente renovación técnica y tecnológica,  producto a su vez de la extensión del conocimiento y la posesión de la naturaleza, esto se hace con un enorme costo: la destrucción de gran parte de la humanidad. El costo de semejante proceso, pues  se realiza únicamente bajo los dictados de la ganancia,  convirtiendo y colonizando todo bajo el afán de lucro, sin importar la vida de los demás.

4. En este contexto surge la necesidad de una  especial  reflexión sobre el agua como símbolo de la vida. Tal como Leonardo Boff afirma en su   Agua: ¿vida o mercancía? el  dilema contemporáneo: el agua ¿es fuente vida o fuente de lucro? ¿Es un bien natural, vital e insustituible o es un bien económico y una mercancía? Los que sólo buscan el lucro, la tratan como mercancía. Los que piensan en la vida, la ven como un bien esencial para todos los organismos vivos y para el equilibrio ecológico de la Tierra. Tener derecho a la vida implica tener derecho a agua potable gratuita. Pero al haber costes de captación, tratamiento, distribución, uso, re-uso y conservación existe una dimensión económica innegable, que no debe prevalecer sobre el derecho, antes bien, debe hacerlo real y garantizado para todos.

El agua dulce es más que un recurso hídrico. Es vida con todas sus resonancias simbólicas de fecundidad, renacimiento y purificación. Esto tiene inmenso valor pero no tiene precio. Si hay cuidado, será abundante para todos.

Epílogo

Hoy existe un balance muy negativo respecto del actual proceso de globalización , sobre todo se pone en duda que sea algo así como  parte del progreso humano Por el contrario, en los sistemas histórico más importantes ha existido siempre un cierto nivel de mercantilización y, por tanto, de comercialización. Pero existe una diferencia abismal entre un sistema histórico en el que  existen algunos empresarios o mercaderes o “capitalistas”, y otro en el que dominan el ethos y la practica capitalista. Esto sólo ocurrió en “occidente” donde todo se reduce a la lógica del “filisteo”.  Recordemos el caso de nuestro bosque Telteca

Como Elsa M. Bruzzone lo ha señalado la controversia es algo fundamental para la vida humana. Si dejamos que la concepción mercantilista, capitalista, para la cual los seres humanos, vegetales, animales, toda la tierra, no son más que mercancías objeto de compra y venta, sujetas a la oferta y la demanda, “leyes divinas del mercado”, triunfe, estaremos asistiendo al fin de la vida humana, vegetal, animal, del planeta mismo. Si elegimos la concepción humanista, para la cual la naturaleza y sus recursos, sobre todo el agua potable, son bienes sociales y la vida está en el centro del mundo y luchamos para que ella triunfe, entonces estaremos cumpliendo con el mandato que les fuera dado a nuestros ancestros hace casi cinco millones de años cuando los primeros homínidos aparecieron sobre la tierra: asegurar la supervivencia humana, en armonía con la tierra y la naturaleza y no en contra de ellas.

S.R.